Sorprendido estoy al llegar a Europa y ver que hay una gran afición por la salsa, también me di cuenta que hay diferentes formas de bailarla de acuerdo a ciertas tendencias regionales (puertorriqueña, neoyorquina y cubana) la bailan de manera muy aeróbica, (el un dos tres… uno) giros, vueltas, figuras, saltos, las pistas de baile parecen una maratón de aeróbicos.
Lo que aprendí por más de 15 años de noches de rumba bogotanas, coger el paso, apretar cintura, brilla hebilla, azotar baldosa, sudar mejilla, pues aquí en Europa simplemente NO SIRVE!!!... triste, no?
Triste es entrar a una discoteca de salsa y sacar a bailar a una alemana fría, rígida, desteñida pero al entrar a la pista se transforma, pareciera que bailara una mezcla de valet, flamenco, contorcionismo y además susurra constantemente “un dos tres…dos” y después de terminar el disco (Cali pachanguero… que lo he bailado por lo menos unas 789 veces en vida) me diga al oído “te voy a dar el numero de mi profesor de salsa para que le pagues una horas y aprendas a bailar como yo”
Aquí no existen los sones, los mambos, los chachachás, los montunos, las charangas, las pachangas y mucho menos la salsa, para todos es igual escuchar bachata, merengue, cumbia, reguetton pues a todo tipo de música tropical lo llaman… salsa!!!
Todo lo anterior es debido a los “pioneros latinos”, “maestros de salsa” que en el afán de ganar dinero para pagar la renta o enviar para pagar deudas en sus países, nunca les enseñaron a sus alumnos que lo más importante es conocer la música, saber de su historia, su origen y tener oído musical para poder diferenciar géneros, ritmos, matices y por supuesto sentir, vivir y gozar de la música salsa… gracias a esto no existe el verdadero disfrute de la rumba, ni de la pareja y mucho menos del ambiente que se genera con este arte latino.
Si de verdad quieren bailar y disfrutar de la música salsa, conózcanla, lean su historia, no se dejen convencer de los pocos que dicen que lo mejor es lo que se escucha en la radio, porque en radio solo se oye ruido comercial y muchas veces sin sentido, viva la salsa… pero la salsa que sale del corazón.